lunes, 30 de octubre de 2017

Chamartín agrieta el Gobierno de Carmena

ISABEL F: LANTIGUA
Madrid, 30 octubre 2017

Manuela Carmena junto al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en la presentación del plan. A. NAVARRETE

"La planificación de la ciudad la ha hecho hostil, dura, inhabitable. El desgobierno, el amiguismo, la falta de rumbo y la ineficacia para gobernar con un criterio mínimamente racional han transformado nuestra ciudad en una suma de conglomerados desarticulados, dispersos en un territorio cada vez más lleno de ladrillo y menos de ciudad". Por eso, "se pondrán en marcha medidas urgentes que frenen los procesos especulativos y los pelotazos urbanísticos". Así, criticando la política de los gobiernos anteriores, se presentaba Ahora Madrid -formada por Podemos, Ganemos Madrid, IU, Equo y personas independientes- al Ayuntamiento hace dos años. Y con estos principios, y Manuela Carmena al frente, ganó.
En concreto, su programa incluía, por escrito, un mensaje claro y tajante: "Impulsar la paralización de la Operación Chamartín". Sin embargo, los actos posteriores no han cumplido literalmente con esas palabras y han provocado una importante división interna en el Gobierno municipal. Fue hace tres meses cuando saltaron todas las alarmas entre algunos concejales y diputados de Podemos. El Gobierno de Carmena, tras haber paralizado el proyecto inicial -como había prometido-, llegaba en julio a un acuerdo con el BBVA y Adif para relanzarlo, bajo el nombre de Madrid Nuevo Norte, con algunas variaciones -habrá alrededor de 11.000 pisos, de los que un 20% tendrán protección oficial y se prevé la construcción de alrededor de 1,7 millones de metros cuadrados para uso terciario, principalmente oficinas, que serán el centro de negocios de Madrid-.
Las obras, si todo va bien, comenzarán a principios de 2018, pero antes de colocar la primera piedra ya hay muchas grietas abiertas en el equipo que ocupa el Palacio de Cibeles.

En cuanto se hizo público el plan, surgieron voces dentro de Ahora Madrid y de Podemos que, desde entonces, no han dejado de criticar con dureza la operación. Hasta ahora, salvo algunas excepciones como la de la concejal de Arganzuela y Usera, Rommy Arce, que expresó su disconformidad con el proyecto en las redes sociales, los comentarios negativos se hacían en privado. Pero cada vez más, estas críticas que no han cesado y son un runrún constante a puerta cerrada, empiezan a salir a la luz pública.

En una tribuna que publican en EL MUNDO, Pablo Carmona -concejal y vicepresidente de la Junta Municipal de Distrito de Chamartín- y Lorena Ruíz Huerta -portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid- se oponen, abiertamente, la operación. Consideran que el proyecto Madrid Nuevo Norte ha dejado "boquiabierto a una buena parte del Gobierno de Ahora Madrid" porque supone "un incumplimiento claro y flagrante del programa político de 2015". Critican "el enorme secretismo" con el que se llevaron a cabo las negociaciones y que "no pocos concejales de Gobierno" se enteraran del proyecto cuando lo leyeron en la prensa; y recalcan que el plan "no atiende al desequilibrio territorial que proyecta sobre el conjunto de Madrid ni dice nada sobre las plusvalías y beneficios económicos que presumiblemente producirá esta intervención faraónica, con el agravante de que más del 80% del suelo es de titularidad pública".

"Los mismos términos que llevaron a la ruina"

Al Centro de Negocios, el "motor de la operación", Carmona y Ruíz lo describen como un "disparate". E indican que Chamartín "constituye la primera macrooperación urbana tras la crisis 2008-2014, y justamente en los mismos términos que nos llevaron a la ruina en 2008". Sobre el argumento de los defensores de querer "convertir Madrid en la nueva City financiera de la Unión Europea", los firmantes de la tribuna explican que "estamos asistiendo al despertar de un discurso que nos suena demasiado familiar, que se sostuvo contra viento y marea hasta que la crisis inmobiliaria iniciada en 2008 resultó demasiado evidente. Se están movilizando cifras millonarias de inversión sin más base que unas promessas de futuro bastante inciertas en el actual escenario europeo".
La corriente Anticapitalistas -con aliados en el Ayuntamiento- también mostró abiertamente su malestar. En un comunicado titulado En el Monopoly de la ciudad de Madrid siempre gana la banca, criticaron a Carmena por "abrir un boquete en la credibilidad de Ahora Madrid" y la tacharon de "pusilánime" y "acomplejada" frente al «capital financiero". También Izquierda Unida, que forma parte del Gobierno municipal, denunció que la propuesta "fomenta el desequilibrio norte-sur" y que "las negociaciones han girado una vez más sobre el tamaño del negocio inmobiliario y sobre cómo se reparte el pastel".
Y, lejos de calmarse los ánimos tres meses después, las quejas internas aumentan.
Fuente: El Mundo

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