domingo, 10 de diciembre de 2017

“La casa que fotografió Capa es un símbolo del horror, como Auschwitz”

FEDERICO MAYOR ZARAGOZA

El ex director general de la Unesco defiende que la vivienda de la calle Peironcely 10, en Vallecas, se declare Bien de Interés Patrimonial


LUCA COSTANTINI
10 Dic 2017

Federico Mayor Zaragoza, el pasado lunes, en la sede de la Fundación Ramón Areces, en Madrid. 

Federico Mayor Zaragoza (Barcelona, 1934) fue director general de la Unescoentre 1987 a 1999 y antes, ministro de Educación y Ciencia (1981 y 1982). Fue uno de los protagonistas de la Transición, de la que recuerda las “dificultades” y la “sabiduría” de algunos líderes, como el comunista Santiago Carrillo. Bioquímico y humanista, preside ahora la Fundación Cultura de Paz y habla de la casa ubicada en la calle de Peironcely, 10, en Vallecas, como un bien que debe protegerse. Esa vivienda, fotografiada por Robert Capa tras los bombardeos alemanes en 1936, tiene que formar parte del patrimonio histórico de la región, sostiene Mayor Zaragoza, de la misma forma que la Unesco reconoce a “símbolos del horror y la guerra” como el campo de exterminio de Auschwitz.
Pregunta. ¿La comparación con Auschwitz no le parece exagerada?
Respuesta. No. Cada vida humana que se perdió en esa vivienda lo era todo para quienes la perdieron. Tenemos que pensar en que una vida vale toda la humanidad. La casa que fotografió Capa es un símbolo. Y además es un símbolo del horror de la guerra. Podemos hacer grandes discursos, pero cuando usted sitúa a un ciudadano delante a Peironcely, 10, le está diciendo: esto jamás. Es una fotografía sensacional que hace que nos entre por los ojos ese horror inmenso y digamos: vamos a construir la paz. Es clave que sea preservada.
P. ¿Cree que es más un símbolo de la guerra o de los beneficios de la paz?
R. Es lo mismo y que nadie se equivoque. Solo con los valores se puede cambiar la manera en la que estamos reaccionando a tragedias, como son hoy las personas que se mueren de hambre o en el mar. Tenemos que cambiar y necesitamos nuevos conceptos que representen la aversión a la guerra, como una casa acribillada en la que murieron personas en 1936: esto es lo que tenemos que conservar.
P. ¿A qué tipo de protección se refiere?
R. De momento hay que declararla Bien de Interés Patrimonial [es decir, que se incluiría en el patrimonio histórico de la Comunidad de Madrid]. Después, yo la llevaría a la Unesco, porque es un referente y un símbolo del horror, como el campo de exterminio nazi de Auschwitz o la isla de Gorée [en Senegal, la base más activa en el comercio de esclavos hasta el siglo XIX]. Es un símbolo que entra por los ojos.
P. ¿Cree que el Ayuntamiento y la Comunidad están haciendo lo posible para protegerla?
R. Considero que, quizás, el Ayuntamiento está más a favor que la Comunidad de Madrid. Pero hay que despejar esta incógnita: dejemos por una vez de pensar en términos partidistas. En el caso de Peironcely no caben prismas ideológicos, solo cabe decir: vaya fotografía, que refleja el horror de la violencia.
P. En cuanto a la posibilidad de que sea declarada Bien de Interés Cultural, la Comunidad alega que no cumple con los requisitos porque es una infravivienda.
R. He leído sus argumentos, pero creo que estamos hablando de un símbolo de la guerra y no de viviendas. Es una manera de contestar con argumentos que son muy malos.
P. En la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco hay 1.052 bienes culturales y naturales, pero ninguno de la ciudad de Madrid. ¿Por qué?
R. España es uno de los países que más tiene, pero es verdad que Madrid no figura en esa lista. Es porque necesitamos símbolos, como puede serlo la casa de Peironcely.
P. ¿Falta en España una política de salvaguardia de los restos de la Guerra Civil?
R. Esto está muy claro. Hemos visto como a una parte se le dejaba indagar en el pasado y a la otra no. Llega un momento en el que se hace una Ley de Memoria Histórica que está muy bien , pero luego no nos la dejan aplicar, porque vienen otros gobiernos que la paran y ponen obstáculos. La historia no se puede cambiar porque hay un partido u otro en el poder. La memoria histórica es fundamental: un país sin memoria es un país sin futuro.
P. ¿No cree que las políticas de memoria reabran heridas cerradas?
R. Estoy muy preocupado por esto. Dicen que las políticas de memoria histórica reabren heridas. Pero es todo lo contrario. Esto es restañarlas de una vez. Es simplemente que nos dejen saber lo que ha pasado, porque si no lo sabemos no podemos diseñar el futuro que anhelamos.
P. En el caso de la Transición, se están difundiendo corrientes que analizan en clave crítica y revisionista esa época.
R. La Transición fue muy difícil. El sistema [franquista] tenía mucha inercia. No hubo una opción real entre monarquía o república. El primero que lo entendió —¡y con qué sabiduría!— fue el propio Santiago Carillo [ex secretario general del PCE]. Durante la elección de Leopoldo Calvo Sotelo (1981) hubo un golpe de Estado, en el que hubo tiros dentro del Parlamento, y parece que la gente se ha olvidado. ¿Pero qué es esto? Se hizo lo que se pudo, pero se hizo muchísimo, porque se logró salvar la inmensa reticencia que había para que España fuera una democracia en lugar que una dictadura.

Fuente: El País


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