domingo, 18 de febrero de 2018

El ocaso de la Casa de Campo

LUIS NÚÑEZ VILLAVEIRÁN I LUIS F. DURÁN
Madrid 18 FEB 2018

Obras en el Lago de la Casa de Campo tras su vaciado. SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL

Dos maletillas entrenan frente a las oficinas de la Dirección de la Casa de Campo. Capotean despacísimo, como queriendo detener el tiempo. Y, si uno olvida las casetas de obra que están dispuestas en hileras próximas al edificio de dirección, podría pensar que no estamos en el 2018 sino bastante tiempo antes cuando este pulmón de Madrid era otra cosa. «La Casa de Campo ha pasado de ser un Real Sitio a un solar».

Luis de Vicente es miembro de la Plataforma Salvemos La Casa de Campo, una asociación que presionó para que fuera declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por la Administración, como finalmente ocurrió en 2010. De Vicente observa que hace falta una visión global para realizar un proyecto conjunto que englobe a toda la Casa de Campo. La gestión del sitio recae en cuatro áreas: Medio Ambiente para la zona arbolada; Cultura, que gestiona a través de Madrid Destino las edificaciones del antiguo recinto ferial; Patrimonio, que se ocupa de las Grutas del Jardín de Felipe II; y Hacienda, que dirige el Palacete de Vargas.


«Al ser tan grande es como un cajón de sastre», comenta Luis de Vicente mientras rodea unos plátanos situados tras el Vivero Municipal que llevan ahí más de 200 años. El antiguo maestro de dibujo se refiere a la enorme cantidad de usos que el Ayuntamiento tiene en el recinto. Alberga desde el citado vivero hasta cuarteles de Emergencias o la Policía Nacional, zoo, parque de atracciones, restaurantes, escuelas, piscina, recinto ferial... A todo ello se suma la masiva afluencia de personas que van a correr, montar en bici o sacar al perro. «Nunca ha estado tan utilizada», apunta De Vicente, pero «han potenciado más sus valores naturales que la trascendencia del sitio», completa. Es cierto que la conservación de la zona verde es bastante diferente a la de la zona urbana, especialmente la del recinto ferial.

RECINTO FERIAL


En 1959 se trasladó a la Casa de Campo (con algunas modificaciones) el Pabellón de los Hexágonos, de José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún, que venía de ganar el gran premio en la Exposición Universal de Bruselas (1958) por delante del Atomium. Su estado actual es de ruina pese a su valor arquitectónico. El teatro auditorio está muy poco usado e incluso fue rechazado por la Orquesta de Madrid. El Pabellón de Cristal es el que tiene más aprovechamiento, pero no así el Madrid Arena. Una de las quejas de los asistentes a las ferias organizadas en estos espacios es la falta de plazas de aparcamiento.

El restaurante Currito, con una valla para evitar okupaciones. SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL


PASEO DE LA RESTAURACIÓN
Los antiguos pabellones de la Feria del Campo se transformaron en elegantes restaurantes en la década de los 70. Cinco de ellos aún sobreviven: Araceli (pabellón de Burgos), El Palacio de la Misión (antigua Casa de Cáceres), La Masía de José Luis (antigua masía catalana), La Pesquera (pabellón de Toledo) y A Casiña (pabellón de Pontevedra que ahora se denomina El Balcón de Griñón). Otros cuatro han cerrado en los últimos años: Currito (pabellón de Vizcaya), El Bosque Sagrado (pabellón de Asturias), De Mónico (en el pabellón de Valencia) y Guipúzkoa (Casa Vasca). Su ocaso comenzó con las obras de la M-30 y el cierre al tráfico de la Casa de Campo. Ahora son víctimas de los okupas, especialmente el de Guipúzkoa, que ha sufrido varios incendios. En un principio se destinaron 30 millones de euros a rehabilitar el Paseo de la Restauración pero la inversión se desvaneció con los recortes impuestos por el Ministerio de Hacienda al incumplir el Ayuntamiento la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Los propietarios de los restaurantes piden al Consistorio que no se olvide de la zona, que arregle el estado de los aparcamientos e incremente la vigilancia para evitar robos. También La Casilla, antigua escuela de jardinería y anterior almacén del quiosco que había en Siete Hermanas, lleva ocupada desde hace varios meses.
Entrada al restaurante Guipúzkoa donde se han producido varios incendios tras ser okupado.
PALACIO DE LOS VARGAS
Es el edificio más emblemático de la Casa de Campo, el que le concede su identidad, y sigue vacío y vallado a la espera de que se le conceda una función determinada. El Ayuntamiento sugirió hace un par de años convertir el Palacio de los Vargas en una biblioteca gastronómica, pero su idea chocó frontalmente con la que planteaba la declaración de BIC donde se le debía conceder un uso museístico que difundiera actividades relacionadas con el lugar. «El Palacio es la vinculación del espacio con la historia, no se le puede dar cualquier función», comentaba Luis de Vicente.
El Palacio de los Vargas con sus soportales vallados para evitar okupaciones.
TELÉFERICO
Es 31 de diciembre de 2017 el Teleférico de Madrid pegaba un cartel en su puerta del paseo Pintor Rosales en el que se leía «cerrado indefinidamente». Finalizaba así el contrato de gestión que el Ayuntamiento había concedido a Parques Reunidos y por el que se embolsaba en torno a los 2,4 millones anuales, según datos de 2015, frente a los 8.776 euros que pagaba de canon. El Consistorio se hacía cargo así de una atracción que en 2016 tuvo más de 415.000 visitantes. El problema es que no existe una idea clara de qué hacer con una instalación que necesita una renovación, aunque los primeros esbozos apuntaban a convertirlo en un medio de transporte más. Será gestionado por la EMT.

LAGO

Tras 20 años el Lago de la Casa de Campo no ha aguantado más. El Ayuntamiento se decidió por fin a vaciarlo el pasado diciembre, la última vez fue en 1995, para poder limpiarlo y hacer obras de reparación en los muros de contención. De las aguas se han podido extraer objetos tan extraños como numerosas sillas procedentes de una pelea entre hinchas de dos equipos de fútbol, un armazón de una pistola y decenas de teléfonos móviles. El barco que estaba en el centro del estanque fue destruido el pasado miércoles tras haber sido vandalizado por grafiteros aprovechando el descenso de las aguas. Cerca del lago la piscina cubierta municipal se encuentra también cerrada y en reforma.

BATÁN

El futuro de la escuela taurina Marcial Lalanda, situada en la Venta del Batán, estuvo en entredicho. Durante dos meses el Ayuntamiento de Madrid se planteó cerrar la escuela. Tras mantener conversaciones secretas con los dirigentes, decidieron permitir su continuación «siempre que aceptaran un uso complementario», anunciaron fuentes municipales. Ese uso podría ser un archivo de la tauromaquia. La declaración de BIC de la Casa de Campo no permite otra utilización de los terrenos del Batán que no tenga que ver con la tauromaquia.

MEDIO AMBIENTE.

Uno de los árboles enfermos en la Casa de Campo.
El Ayuntamiento ha invertido tres millones de euros en 2017 en la conservación de este parque. Se ha llevado un 90% del presupuesto de los espacios verdes que controla Francisco Rodríguez Pachón, director conservador de la Casa de Campo que también gestiona los parques de Valdebebas, Tres Cantos y el de la Cuña Verde. Los ecologistas denuncian que hay muchas encinas, chopos y fresnos afectados por enfermedades o secos. Esta misma semana hay centenares de árboles podridos almacenados en la zona de La Leñera, como ocurrió hace dos años. «Con todo, la arboleda se ha mejorado mucho», expresa Juan García de Ecologistas en Acción. Sin embargo, no todo es positivo. García denuncia que el parque tiene un serio problema de superpoblación de conejos y de cotorras argentinas. Estas últimas han desplazado al gorrión del que era su hábitat natural. Y, además, no se hace un estudio exhaustivo de flora desde 1960. Critica además que los arroyos que recorren la Casa de Campo no «llegan en las mejores condiciones». Los principales son el Meaques y el Antequina. Del Antequina se retiraron en verano del año pasado toneladas de lodos contaminados tras una década de acumulación.

GESTIÓN.

Alega el Consistorio que durante años no se hizo nada en la Casa de Campo y que Ahora Madrid ha impulsado varias de las reformas y mejoras que incluyen el cierre al tráfico de varios viales. Además de acometer la reforma del Lago y de su muro se ha recuperado el cerramiento histórico de la zona del Renegado, se ha rehabilitado histórico del Vivero, se han realizado un nuevo cerramiento de la Encinera de San Pedro y se han restaurado caminos. Añaden que en 2018 se recuperará la zona de la Reja y Tajamares de Arroyos Antequina y Portugués.
Fuente: El Mundo

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