domingo, 25 de marzo de 2018

En Madrid, otro urbanismo es posible


  • Artículo de opinión de Jaime Cedrún, secretario general de CCOO de Madrid

22 MAR 2018


n diciembre del pasado año, las Comisiones Obreras de Madrid organizamos una jornada de gran calidad sobre la nueva Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid. En ella, además de representantes de todos los partidos políticos con representación en la Asamblea de Madrid, del tejido social y de ayuntamientos como el de Madrid y Getafe, participaron profesores universitarios expertos en suelo y urbanismo.

El contexto en el que se celebró aquel debate fue la reactivación de los trámites parlamentarios para aprobar una nueva legislación que sustituya a la actual. En efecto, se está tramitando el Proyecto de Ley 3/17, de Urbanismo y Suelo que sustituirá la Ley del Suelo 9/2001, la ley que ha regido el urbanismo madrileño durante más de dieciséis años y que bebió del modelo especulativo y desregulador que implantó a nivel estatal le Ley del Suelo de José María Aznar.

Como la memoria es débil, pocas veces se recuerda que aquella ley fue la que generó las condiciones para que en nuestro país creciera la burbuja inmobiliaria, principal responsable de la dureza de la reciente recesión y crisis económica. Efectivamente, durante casi dos décadas, la legislación y sus puntuales modificaciones han sido la cobertura legal que ha permitido una de las mayores expansiones urbanísticas de todos los tiempos que ha desembocado en una crisis económica, política y social.

Ahora, el Gobierno de Cristina Cifuentes vuelve a tropezar en la misma piedra. Esa misma piedra que ya existía desde el siglo XIX, atacó la desamortización de Mendizábal y bajo la regencia de otra Cristina, la de Habsburgo alentó esa lacra hispana que es el caciquismo. La derecha española de entonces y de ahora tiene un amor desmesurado por el suelo y nuestra presidenta Cristina Cifuentes hace alarde en el asunto del suelo de una ideología retrógrada y decimonónica.

La presidenta vuelve a la carga con nuevos regalos fiscales a las personas más adineradas y después pone la guinda con una Ley del Suelo miope que contará con la complicidad de los poderes de siempre.

¿Cuándo vamos a abandonar los esquemas del siglo XIX? Madrid tiene que mirar al siglo XXI y el futuro de las ciudades estado, localidades superpobladas que sean habitables, sostenibles. La presidenta Cristina Cifuentes está perdiendo otra oportunidad para alcanzar un consenso social y político en un asunto fundamental.

El proyecto de ley presentado por el Gobierno de la Comunidad de Madrid supone una oportunidad claramente perdida para dar una respuesta coherente a los problemas fundamentales del urbanismo madrileño. Así lo consideramos no sólo desde CCOO de Madrid, también desde UGT en la región; desde los partidos políticos regionales de la oposición, PSOE, Podemos, IU y Equo; pero también el tejido social encarnado en la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid y organizaciones ecologistas tan relevantes como Ecologistas en Acción y Greenpeace.

Tal como hemos plasmado en negro sobre blanco es imposible jerarquizar las tremendas deficiencias de posee el texto ahora en tramitación: ausencia de un diagnóstico preciso de la situación actual del territorio madrileño; omisión de un proceso verdaderamente participativo para la redacción del anteproyecto; falta de compromiso con la transparencia en los futuros procesos urbanísticos madrileños; usos desmedidos sobre el suelo no urbanizable; abandono del urbanismo como función pública y sacralización del derecho de propiedad privada. En definitiva, asunción del mismo modelo de la ley que pretende sustituir, salvo en aquellos aspectos que aun podían ser objeto de una mayor liberalización del uso del suelo.

Frente a este modelo de ley, que se intenta aprobar a toda prisa, debe apostarse decididamente por la ordenación de la ciudad existente y su recualificación, persiguiendo un modelo de ciudad compacta, con diversidad de usos y con nuevas áreas de centralidad. Ya es hora de reformular la esencia del urbanismo que no debe basarse en continuar creciendo, sino que debe mirar hacia la renovación urbana real, no enmascarando la destrucción del patrimonio cultural. Además, la iniciativa pública debe liderar los procesos urbanísticos tanto regionales como municipales, persiguiendo siempre el interés general.

Tal como venimos reiterando desde las Comisiones Obreras de Madrid, cuestiones como el urbanismo o el modelo territorial deben ser tratadas en relación con los derechos de la ciudadanía. Por ello, el consenso debería estar en el alma de cualquier legislación sobre el suelo ya que afecta al interés general.

El PP está con nervios ante las próximas citas electorales y tiene prisa por alumbrar leyes que beneficien a los poderosos. Cristina Cifuentes está perdiendo una gran oportunidad. Otra oportunidad.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Fuente: madridiario

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