miércoles, 30 de mayo de 2018

DECLARACIÓN POLÍTICA.

Plataforma:    

UN PROYECTO DEMOCRÁTICO PARA RECUPERAR Y UNIR A  LA IZQUIERDA”.

El inacabable goteo de casos de corrupción política, sentencias judiciales, hoy coronado con la demoledora sentencia del caso Gurtel, amén de las que aún están por conocerse, obliga a que el Partido Popular deje cuanto antes de gobernar nuestro país.

Hasta ahí y con la lógica excepción del Partido del Sr. Rajoy, todos dicen estar de acuerdo. Los desacuerdos y baile de estrategias partidistas aparecen a la hora de concretar y materializar el necesario relevo del Gobierno.

En una sociedad aturdida y desalentada por prácticas públicas éticamente deleznables, podría ocurrir que cualquier atajo político encontrara eco en la superestructura institucional. Las posiciones y propuestas de los principales partidos políticos y grupos parlamentarios tienden a depender de la fluctuante posición que ocupan en las encuestas de opinión y sondeos pre-electorales, distanciándose así de los problemas que originan la precaria situación en la que vive la mayoría social trabajadora del país.



Conocida la sentencia Gurtel, Pedro Sánchez, líder del  PSOE, se lanzó a por la ocasión y registró una Moción de Censura al Gobierno. Cabe la posibilidad de que disponga de apoyos parlamentarios que abarquen desde los embroncados de “Unidos-Podemos” hasta Bildu, pasando tal vez por algunos nacionalismos democráticos, así como también por los que vienen protagonizando el esperpéntico  golpe a la Constitución, hoy de la mano del ultra-separatista, “President” Quim Torra. 

En palabras textuales del Sr. Sánchez, “será un gobierno del PSOE, con agenda social, que hará respetar la Constitución, que acatará las obligaciones que dicta la Comisión Europea, con propósito regenerador y, en último lugar, que convocará elecciones”. Palabras que indican que el PSOE no parece perseguir solamente el urgente desalojo del Gobierno Rajoy, sino que pretende gobernar buena parte de lo que queda de legislatura

Por su parte, CIUDADANOS, que acaba de apoyar al PP nada menos que en los Presupuestos Generales del Estado, le exige ahora al Sr. Rajoy la convocatoria de unas Elecciones Generales. Curiosamente, no lo exigió, hace muy poquitos  días, en la Asamblea de Madrid en la que, tras la dimisión de la Sra. Cifuentes, respaldó al PP al frente del Gobierno de la principal Comunidad Autónoma del país y seguramente la más infectada por su corrupción política.

Más allá de la notable incoherencia y oportunismo político de C´S, la Plataforma “Un proyecto democrático para recuperar y unir a la Izquierda” considera no obstante que, para proceder al necesario relevo  del Gobierno del PP, el mejor camino, el más democrático y representativo, es aquel que posibilite el soberano veredicto ciudadano mediante la convocatoria anticipada de Elecciones Generales. 

En términos políticos y sociales, el sustancial valor que ofrece la opción de promover unas Elecciones Generales anticipadas reside en que, junto a la regeneración democrática que el país necesita, estas dirimen asuntos al menos tán democráticos, regeneradores  y urgentes  como son la política económica a desarrollar, el reparto de la riqueza, la política fiscal, el modelo social,  las relaciones laborales, el empleo estable y de calidad, la protección al desempleo, el Sistema público de Pensiones, la educación y sanidad públicas, la atención a la dependencia, el modelo energético y la protección medio-ambiental, la política de vivienda, la Igualdad de género y lucha contra la violencia machista, las Libertades y Derechos, la Memoria democrática, la financiación autonómica, la reforma Constitucional y el modelo de Estado, el Poder Judicial, la legislación electoral, la política cultural, etc.  

Esa hubiera sido la opción más decente, serena y constructiva. Al ser ya inviable por disposición Constitucional (imposibilidad de convocar Elecciones estando en trámite una Moción de Censura), esta Plataforma considera  que, desde un amplio acuerdo democrático que permita seguir tramitando los Presupuestos Generales del Estado para el  2018 e iniciar la superación de la “crisis catalana” desde el respeto a la Constitución, se trata de articular una actuación suficientemente concertada como para obligar al Sr. Rajoy a convocar las Elecciones, en el supuesto de un  eventual rechazo a una Moción de censura que, aunque legítima, en absoluto garantiza una atención efectiva a los problemas reales de los trabajadores/as y del conjunto de la ciudadanía española.

Por sus formas de tramitación, fines declarados y posibles indeseados apoyos, dicha Moción de censura nos parece inoperante y cargada de incertidumbre para los intereses de la clase trabajadora y demás sectores populares, para el conjunto de la Izquierda y para el propio PSOE, aún convaleciente de sus profundas convulsiones internas. Efectivamente, su actual debilidad parlamentaria (85 de 350 diputados), un Senado en manos del PP, la extrema heterogeneidad política del bloque de fuerzas que finalmente pudieran entregarle el Gobierno de España, así como la demostrada capacidad de pasar factura política que atesoran, abocarían a un Gobierno débil, hipotecado, inestable y sin rumbo de Gobierno preciso y coherente. Un desenlace preocupante, con serias repercusiones, entre las que destacaría una degeneración aún mayor del ya degradado clima político y social del país, en beneficio de quienes tan a gusto se mueven y se nutren en las crisis, la crispación y bloqueo sistemático, el sectarismo y el “cuanto peor, mejor”.

Es más, el Gobierno PSOE que pudiera resultar de la Moción de Censura sería muy probablemente la antesala del triunfo de la nueva y ultraliberal derecha que representa CIUDADANOS, activo impulsor del transfuguismo político, inaugurándose con ello un nuevo ciclo de gobiernos conservadores en lo social, abiertamente liberal en lo económico y promotor del más rancio nacionalismo español. Sufriríamos una profundización de la involución social y democrática ya emprendida, todo ello en un contexto de acentuada debilidad de la Izquierda que, por otra parte, poco puede esperar de un populismo radical desnortado, cesarista y siempre dispuesto a respaldar aventuras políticas de cualquier signo que le permitan disimular su carencia de Proyecto político alternativo propio, coherente y de clase.

Finalmente, en situaciones como la presente resulta especialmente conveniente ir al fondo de los problemas. Es ya bastante evidente que la corrupción política, de la que España no es la única víctima, no es sino la consecuencia directa de un determinado modelo económico y de gestión de lo Público, esencialmente orientado a satisfacer los intereses del gran Capital y de sus tan insaciables como corruptos circuitos de acumulación. 

Madrid, 29 de mayo 2018

Comisión de Coordinación de la Plataforma.

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