domingo, 13 de mayo de 2018

Quedan 3.750 viviendas con amianto en Madrid

PABLO GIL
13 MAY 2018

Edificios con amianto en la calle Manresa de Fuencarral. SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL

En Madrid aún quedan al menos 3.750 viviendas que contienen amianto, material potencialmente cancerígeno que está prohibido en España desde el año 2001. Se trata de bloques de pisos y viviendas unifamiliares construidos entre los años 50 y los 80 que se concentran en tres barrios de la periferia, Orcasitas, San Pascual y Fuencarral.
«El amianto que queda se usó sobre todo en los tejados y es ya muy antiguo», señala Paco Puche, investigador experto en este material y autor del libro Amianto. Una epidemia oculta e impune. «La vida últil del amianto es de 30 o 40 años, y la mayoría de estos edificios han alcanzado o superado ya esa edad, por lo que se puede estar produciendo un desprendimiento constante de fibras a la atmósfera», explica.
Estas fibras, potencialmente tóxicas, pueden llegar a disperarse en cuatro kilómetros a la redonda. Su efecto nocivo puede manifestarse 15 o 20 años después de la exposición. Su uso en la construcción fue habitual en la segunda mitad del pasado siglo, pero nunca se han hecho estudios epidemiológicos en los barrios de Madrid para determinar su impacto en la salud.
El poblado de Fuencarral concentra la mayor cantidad de viviendas con amiantoentre sus paredes. Son 1.700, aproximadamente, entre edificios unifamiliares (385) y bloques de cuatro o cinco alturas (145 portales), según la asociación de vecinos UR Poblado Dirigido de Fuencarral.El material se encuentra en uralita usada en cubiertas y testeros laterales. «Como para quitarlo tienes que contratar a los astronautas, como digo yo, que valen un dineral, mucha gente ha recurrido a obreros piratas que te retiran la uralita en una mañana y luego la tiran a un vertedero ilegal», explica Fernando Martín, portavoz de dicha asociación.
Los astronautas son las empresas que retiran el amianto de manera oficial y con todas las garantías de seguridad, un trabajo que puede costar entre 40.000 y 100.000 euros, una cantidad elevada en estos barrios humildes.
«Muchos le han puesto tela asfáltica, otros lo han pintado con clorocaucho y unos pocos están poniendo encima el 'sandwich', que es esa cubierta de chapa metálica, un aislante en el medio y luego otra chapa», afirma este vecino de Fuencarral. Solucines baratas y sencillas ante la falta de ayudas de las administraciones a los afectados.
La asociación vecinal de Orcasitas, en el distrito de Usera, ha mantenido varias reuniones en los últimos meses con Ayuntamiento y Comunidad para solicitar alguna ayuda económica para la retirada de los materiales con amianto, y ambas están estudiando la fórmula para aprobar dicha subvención.
Los vecinos afectados por esta situación en Orcasitas y también en San Pascual, en el distrito de Ciudad Lineal, piden además a la Administración regional que subvencione parte de las obras de retirada al haber sido sus casas construidas por el antiguo Ivima, el instituto de vivienda regional. La Ley, en todo caso, no obliga a retirarlo. «Hace ocho años hubo un decreto de la Comunidad de Madrid para rehabilitar Orcasitas, dotado con 8,6 millones de euros, pero con la crisis nunca se desarrolló», recuerda JuanCordero, de la asociación vecinal de Orcasitas.
En su barrio calculan que son 1.500 las viviendas que aún conservan amianto, varias manzanas en torno al bulevar Gran Avenida y al centro cultural Meseta.En SanPascual son 571, tres manzanas entre la Avenida de Badajoz y Salvador de Madariaga.

La preocupación ciudadana por este material altamente tóxico ha aumentado en los últimos meses después que ELMUNDO revelara que un trabajador del Metro padece cáncer como consecuencia de la exposición a fibras procedentes del amianto, presentes en la red del suburbano. Se inició un plan de retirada del material, dotado con 140 millones de euros, mientras se confirmaban otros dos casos de enfermedad por el mismo motivo.
Fuente: El Mundo

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