jueves, 14 de junio de 2018

Carta abierta: Solidaridad con Izquierda Unida Asturias

Por Antonio García Moreno
militante de Convergencia de la Izquierda


IU Asturias,  posiblemente la federación más crítica de la coalición contra el autoritarismo con el que dirige la coalición el populista Alberto Garzón, parece que no va a celebrar la consulta de confluencia electoral con Podemos que quiere imponer el Federal. Dejando de lado si una federación autonómica tiene competencias para ello, y coincidiendo con los compañeros asturianos en que  una alianza de este tipo de nuevo va a ser perjudicial para la marca, desde Oviedo han denunciado la “aparición” de casi 500 nuevos inscritos en esa nueva figura llamada “simpatizante” en sólo tres días (1). Hay muchos trucos en política para alzarte con el control de un partido. Uno es expulsar a aquellos que te llevan la contraria. Eso es lo que hizo el ínclito Garzón aquí con IUCM; desfederarla (expulsar de oficio a sus 5000 afiliadas) para crear una nueva organización donde iba controlando el derecho de readmisión (2). Otra manera es el paso previo, inflar los censos, con gente que no estaba previamente dentro del partido, y que te posibilita alcanzar mayorías que es dudoso que tuvieras apoyándote en la militancia originaria. También se hizo aquí, en esas primarias que desde los canales de televisión privados se nos obligó a hacer.

En Asturias el procedimiento es el mismo, registrar a votantes a última hora que puedan evitar que el referéndum sobre la confluencia lo pierda el partido de Pablo Iglesias. Y como la afiliación asturiana no es tonta y en estos últimos años ya tiene mucho vivido, no quiere pasar por el aro, con lo cual de nuevo el coordinador general amenaza – y aplicará – la intervención en el principado (3).

Desde Madrid, donde miles de personas sabemos lo que es ser expulsados de una organización de la que no queríamos irnos, mostramos nuestra solidaridad, apoyo, y en la medida de nuestras modestas posibilidades, colaboración con vosotros. A nivel personal, compartido un porcentaje muy importante de los expulsados en la capital, consideramos que la permanencia dentro de Izquierda Unida no es la mejor estrategia de cara al futuro, por tratarse de una institución secuestrada que no piensan soltar quienes la manejan y pretenden hacerla desaparecer, pero si es vuestra decisión adelante.

Si el fatídico paso de la expulsión se da, que se dará, indicaros que hay vida después del destierro, aunque durante una temporada se pasa muy mal, para qué nos vamos a engañar. Pero podréis verlo como una ventana de oportunidad, donde al lado nuestro y del resto de regiones, resurja el proyecto de una izquierda que vuelva a estar unida. Para defender los intereses de la clase trabajadora, y no los de unos tertulianos televisivos (y los mecenas que los financian) que sólo están aquí para dar un pelotazo que les retire de la política activa más pronto que tarde.



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