jueves, 19 de julio de 2018

Efemérides del 19 de julio


19 de julio de 1917. Asamblea de Parlamentarios de Barcelona.

19 de julio de 1920. Segundo Congreso de la Internacional Comunista al que asisten Ramón García Merino, secretario general del Partido Comunista Español y Ángel Pestaña, en representación de la CNT. Aprueba “las 21 condiciones de admisión en la I.C.” y las tesis de Lenin contenidas en el libro “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”.

Condiciones de admisión en la Tercera Internacional

La adhesión del Partido Socialista francés y del chileno, con tres días de diferencia, a la Tercera Internacional Comunista de Moscú (29 y 26 de Diciembre de 1920), nos han movido a publicar las condiciones de ingreso, que casi todos los periódicos y revistas socialistas han publicado incompletamente. Uno de nuestros camaradas las ha traducido directamente del ruso para “Claridad”.

1.°- La propaganda y la agitación diarias deben tener un carácter francamente comunista. Todos los órganos de la prensa del partido deben ser redactados por comunistas seguros, que hayan dado pruebas y demostrado su devoción a la causa de la revolución proletaria como una fórmula sabida y corriente. La propaganda debe ser hecha de manera que resulte la necesidad de aquélla para todo trabajador, para todo obrero, para todo soldado, para todo campesino, de los mismos hechos de la vida cotidiana, sistemáticamente notados por nuestra prensa. La prensa periódica y todos los editoriales del partido, deben subordinarse completamente a la dirección del partido, sin tener en cuenta si el partido en su totalidad es legal o no, en un momento determinado. No se puede admitir que los editoriales abusen de su autonomía y sigan una política que no corresponde completamente a la del partido. En las columnas de la prensa, en las reuniones públicas, en los sindicatos, en las cooperativas, en todas partes donde tengan entrada los partidarios de la Tercera Internacional, tendrán que desenmascarar sistemática e implacablemente, no sólo a la burguesía, sino también a sus cómplices reformistas de todos los matices. 2.°- Toda organización deseosa de adherirse a la internacional comunista, debe apartar regular y sistemáticamente, de los puestos que impliquen la más pequeña responsabilidad en el movimiento obrero (organizaciones de partido, redacciones, sindicatos, fracciones parlamentarias, cooperativas, municipalidades, etc. ), a los reformistas y a los centristas probados, sin temor de tener que substituir, sobre todo al principio, oportunistas experimentados por trabajadores salidos de las filas. 3.°- En todos los países donde, a consecuencia del estado de guerra o de leyes de excepción, los comunistas no tengan la posibilidad de desarrollar legalmente su acción la coordinación de la acción legal e ilegal es indudablemente necesaria. En casi todos los países de Europa y de América, la lucha de clases entra en el período de guerra civil. Tienen el deber de crear en todas partes, paralelamente a la organización legal, un organismo clandestino, capaz de cumplir en el momento decisivo, su deber con la revolución. 4.°- Se impone una propaganda, una agitación perseverante y sistemática entre las tropas. Deben ser formados núcleos comunistas en todas las unidades. La mayor parte de ese trabajo ha de ser ilegal; pero rechazarla, sería una traición al deber revolucionario y, por consecuencia, incompatible con la filiación en la Tercera Internacional. 5.°- Es necesaria una agitación racional y sistemática en los campos. La clase obrera no puede vencer si no está; sostenida cuando menos por una parte de los trabajadores de los campos (jornaleros agrícolas y campesinos más pobres), y si no ha neutralizado con su política cuando menos una parte del campo atrasado. La acción comunista en los campos adquiere en este momento una importancia capital. Debe ser obra principalmente de los obreros comunistas en contacto con el campo. Negarse a realizarla o confiarla a semi-reformistas dudosos, es renunciar a la revolución proletaria. 6.°- Todo partido que desee pertenecer a la Tercera Internacional, tienen el deber de desenmascarar tanto al social-patriotismo declarado, como al social-pacifismo hipócrita y falso. Se trata de demostrar sistemáticamente a los trabajadores que, sin el derrumbamiento revolucionario del capitalismo, ningún tribunal arbitral internacional, ningún debate sobre la reducción de los armamentos ninguna organización democrática de la Liga de las Naciones, pueden impedir a la humanidad nuevas guerras imperialistas. 7.°- Los partidos que deseen pertenecer a la Internacional Comunista, tienen el deber de reconocer la necesidad de una ruptura completa y definitiva con los reformistas y la política del centro, y de preconizar esa ruptura entre los miembros de las organizaciones. La acción comunista consecuente sólo es posible a ese precio. La Internacional Comunista exige imperativamente y sin discusión esa ruptura, que debe ser realizada en el más breve plazo. La Internacional Comunista no puede permitir que los reformistas convencidos como Turati, Kautsky, Hilferding, Hillquit, Longuet, Mac Donald, Modigliani y otros, tengan derecho a considerarse como miembros de la Tercera Internacional. Semejante estado de cosas haría que se pareciera demasiado la Tercera Internacional a la Segunda. 8.°- En la cuestión de las colonias y de las nacionalidades oprimidas, los partidos de los países cuya burguesía posee esas colonias u oprime naciones, deben tener una línea de conducta particularmente clara y diáfana. Todo partido que pertenezca a la Tercera Internacional tiene el deber de desenmascarar implacablemente las hazañas de sus imperialistas en las colonias; de sostener, no con palabras sino con hechos, todo movimiento de emancipación en las colonias; de exigir la expulsión de las colonias de los imperialistas de la metrópoli; de alimentar en el corazón de los trabajadores del país sentimientos verdaderamente fraternales hacia la población trabajadora de las colonias y de las nacionalidades oprimidas, y efectuar entre las tropas de la metrópoli una continua agitación contra toda opresión de los pueblos coloniales. 9.°- Todo partido que desee pertenecer a la Internacional Comunista, debe realizar una propaganda perseverante y sistemática en el seno de los sindicatos, cooperativas y demás organizaciones de la clase obrera. Deben ser formados núcleos comunistas cuyo trabajo tenaz y constante conquiste los sindicatos para el comunismo. Su deber ha de ser el de revelar en todo momento la traición de los social-patriotas y las vacilaciones del centro. Esos núcleos comunistas han de estar completamente subordinados al conjunto del partido. 10.°- Todo partido que pertenezca a la Internacional Comunista, tiene el deber de combatir con energía y tenacidad a la Internacional amarilla de los Sindicatos de Amsterdam. Debe, por el contrario, contribuir con todo su poder a la Unión Internacional de los sindicatos rojos, adheridos a la Internacional Comunista. 11.°- Los partidos que deseen pertenecer a la Internacional comunista, tienen el deber de revisar la composición de sus fracciones parlamentarias; de apartar de ellas a los elementos dudosos; de someterlas, no de palabras, sino de hecho, al Comité central del partido; de exigir de todo diputado comunista la subordinación de toda su actividad a los intereses verdaderos de la propaganda revolucionaria y de la agitación. 12.°- Los partidos pertenecientes a la Internacional Comunista deben ser edificados sobre el principio de la centralización democrática. En la época actual, de encarnizada guerra civil, el partido comunista no puede cumplir su misión si no está; organizado de la manera más centralizada, si no es admitida en él una disciplina de hierro, rayana en la disciplina militar, y si su organismo central no está; provisto de amplios poderes, sino ejerce una autoridad indiscutible, ni goza de la confianza unánime de los militantes. 13.°- Los partidos comunistas de países en que los comunistas militan legalmente, deben proceder a depuraciones periódicas de sus organizaciones, con el fin de separar sus elementos pequeños burgueses. 14.°-  Los partidos que deseen pertenecer a la Internacional Comunista deben sostener sin reservas a todas las Repúblicas sovietistas en sus luchas con la contra revolución. Deben preconizar incansablemente la negativa de los trabajadores a transportar las municiones y los aprovisionamientos destinados a los enemigos de las Repúblicas sovietistas, y realizar legal o ilegalmente la propaganda entre las tropas enviadas contra las Repúblicas sovietistas. 15.°- Los partidos que conserven hasta ahora sus antiguos programas socialistas democráticos tienen el deber de revisarlos sin tardanza y de elaborar un nuevo programa comunista, adaptado a las condiciones especiales de su país y concebido en el espíritu de la Internacional Comunista. Es necesario que los programas de los partidos afiliados a la Internacional Comunista sean aprobados por el Congreso Internacional o por el Comité Ejecutivo. En el caso de que este último negara su sanción a un partido, el partido tendrá el derecho de apelar al Congreso Internacional Comunista. 16.°- Todas las decisiones de los Congresos de la Internacional Comunista, lo mismo que las del Comité Ejecutivo son obligatorias para todos los partidos afiliados a la  Internacional Comunista. Obrando en períodos de encarnizada guerra civil, la Internacional Comunista debe estar mucho más centralizada que lo que estaba la Segunda Internacional. La Internacional Comunista y su Comité Ejecutivo deben tener en cuenta las condiciones de lucha, tan variadas en los distintos países, y no adoptar resoluciones generales y obligatorias más que en las cuestiones que son posibles. 17.°- Conforme con todo cuanto precede, todos los partidos adheridos a la Internacional Comunista deben modificar su denominación. Todo partido que desee adherirse a la Internacional Comunista debe titularse: Partido Comunista de..... (Sección de la Internacional Comunista). Esta cuestión de denominación no es una simple formalidad; tiene también una importancia política considerable. La Internacional Comunista ha declarado una guerra sin cuartel a todo el viejo mundo burgués y a todos los partidos social-demócratas amarillos. Importa mucho que la diferencia entre los partidos comunistas y los viejos partidos social-demócratas o socialistas oficiales que han rendido la bandera de clase obrera, sea más clara a los ojos de todos los trabajadores. 18.°- Todos los principales órganos de la prensa del partido tienen la obligación de publicar los documentos oficiales de importancia del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista. 19.°- Todos los partidos que pertenecen a la Internacional Comunista o han solicitado su ingreso, tienen la obligación de convocar un Congreso Extraordinario lo más pronto posible; pero a más tardar dentro de cuatro meses después del Segundo Congreso de la Internacional Comunista, para examinar todas estas condiciones, teniendo que procurar todos los centros que todas las organizaciones locales se enteren de todas las resoluciones del Segundo Congreso de la Internacional Comunista. 20.°-. Aquellos partidos que ahora quieran ingresar en la Tercera Internacional, pero que no hayan cambiado radicalmente la táctica seguida hasta ahora, tienen que procurar, antes de ingresar, que por lo menos dos terceras partes de su comité central y de todas las instituciones centrales de importancia, estén compuestas por los compañeros que ya antes del Segundo Congreso de la Tercera Internacional se han declarado públicamente en favor del ingreso incondicional a la Internacional Comunista. Se permitirán excepciones de esta condición con el consentimiento del Comité Ejecutivo de la Tercera Internacional Comunista. El Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista tiene derecho a hacer excepciones también en favor de los representantes centristas aludidos en el párrafo 7. 21.°- Los afiliados que rechacen las condiciones y principios de la Internacional Comunista, deben ser expulsados del partido. Lo mismo rige para los delegados al Congreso Extraordinario.



19 de julio de 1936. Mola rechaza la oferta de paz realizada por Martínez Barrio, el cual presenta su dimisión a las 8:00 del 19. Forma gobierno José Giral, el cual ordena la entrega de armas al pueblo.

19 de julio de 1936. Alocución por radio de Dolores Ibárruri llamando a la resistencia: ¡No pasarán!.



19 de julio de 1936. Llega a Madrid Tina Modotti, compañera sentimental de Vittotio Vidali “Comandante Carlos”. Desarrolló su actividad, primero en el Hospital Obrero de Cuatro Caminos y posteriormente en el Socorro Rojo Internacional (S.R.I.).
Resultado de imagen de Tina Modotti

19 de julio de 1936. La columna minera de Riotinto es interceptada por los guardias civiles de Huelva en la Pañoleta, a las afueras de Sevilla. La dinamita explota, mueren unos 20 mineros y otros 68 son hechos prisioneros. Todos menos uno serán fusilados el 31 de agosto.



19 de julio de 1936. La detención del coronel Galarza y la renuncia del general Villegas deja el liderazgo de la sublevación en Madrid al general Fanjul, que se instala en el Cuartel de la Montaña a las 12:30. El cuartel queda rodeado al anochecer, comenzando el Sitio del Cuartel de la Montaña.



19 de julio de 1936. Salen de Oviedo dos columnas de mineros hacia Madrid, con la seguridad por parte del coronel Antonio Aranda Mata, jefe de la Comandancia Militar Exenta de Asturias, de que no hay indicios de rebelión militar en la región. Sin embargo, a lo largo del día Aranda se va negando con excusas a entregar armas al pueblo y a las 17:00 se declara partidario de la sublevación. El Gobierno Civil se rinde al anochecer.

19 de julio de 1936. La sublevación militar en Barcelona comienza a las 4:00. La dirige provisionalmente el general Álvaro Fernández Burriel. El general Francisco Llano de la Encomienda, jefe de la 4ª División Orgánica, se mantiene leal al Gobierno. El general Goded ameriza en Barcelona a las 12:30. Tras duros combates, la sublevación es aplastada en Barcelona por las milicias de izquierda y anarquistas, la Guardia Civil, la Guardia de Asalto y la Aviación. La Olimpiada Popular de Barcelona que debería haber comenzado este día queda anulada por el inicio de la guerra.



19-20 de julio de 1936. Llegan a Sevilla desde Cádiz el tabor de Regulares de Ceuta y desde Algeciras otra compañía de Regulares; así como por vía aérea una compañía completa de la Legión, al mando del comandante Castejón. Por la tarde los legionarios atacan Triana y fracasan. Sí consiguen apoderarse de Dos Hermanas, último obstáculo en la comunicación terrestre entre Sevilla y Cádiz.

19 de julio de 1936. Detenidos por los sublevados, fueron ejecutadas en Azuaga (Badajoz) catorce (14) personas: Juan Alexandre Vizuete, herrero; Julián Blanco Gordón, minero; Antonio Carvajal Domínguez, jornalero; Emilio Fernández Blázquez, jornalero; Manuel Gómez Merino, jornalero; Juan Maestre García, zapatero; Manuel Mansego Castañeda, minero; Antonio Merino Orozco, albañil; Narciso Moruno Sánchez, jornalero; Mateo Prieto Monterrubio, jornalero; Braulio Quintana Pulgarín, minero; Pedro Ramírez Carretero, panadero; Antonio Romero Godoy, municipal y Cándido Ruiz García, tipógrafo.

19 de julio de 1939. Detenidas por los franquistas, fueron ejecutadas en Paterna (Valencia) dieciocho (18) personas: Jesús Domínguez Molinero, guardia civil de Albacete; Donat Gironés, tejedor de Ontinyent; Rafael Estruch Ribes, guardia de asalto de Valencia; Francisco Ferrero Llopis, ebanista de Ontinyent; Roberto Llin Jordá, labrador de Ontinyent; José Llopis Calatayud, carnicero de Ontinyent; Marcelino Marín Solaz, picapedrero de Calles; Rafael Maya Pedro, militar de Valencia; Gerardo Montagud Úbeda, ebanista de Ontinyent; Luis Montes Calabuig, obrero de Ontinyent; Clemente Ordiz Fernández, banquero de Madrid; Aurelio Sagadero Adeba, guardia civil de Valencia; Argimio Sanz Cerezo, comisario de Madrid; Antonio Soler Soler, jornalero de Ontinyent; José Soler Soler, labrador de Ontinyent; Antonio Tormo Gandía, alpargatero de Ontinyent; José Torro Moya, labrador de Ontinyent y José Valor Gil, jornalero de Ontinyent.

19 de julio de 1940. En el marco de la represión franquista durante la posguerra, son fusiladas veinticuatro (24) personas frente a las tapias del cementerio madrileño del Este, actual de La Almudena: Ángel López García, Manuel de Marcos Marcos, Bartolomé Martínez Cuadrado, Felipe Martínez Huerta, Benito Martínez Rodríguez, Daniel Muñoz Martínez, Juan Ortega Carbonero, Luis Pingarrón Rodríguez, Frutos Pulgar Martín, Francisco Rebosa Moreno, Bartolomé Robles Gallego, Melitón y Pedro Ruiz Fernández, Francisco Sáez Dávalos, Ángel Sánchez POrtela, Saturnino Santos Rosnillo, Clemente Sanz Estuñiga, Mariano Sanz García, Antonio Septien Aladreu, Eliseo Serrano Pérez, Andrés y Pedro Soler Puertas, Guillermo del Valle Álvarez y Jesús Villaplana Valmaseda.

19 de julio de 1941. Son fusiladas en Espiel (Córdoba) 15 personas, acusadas por el teniente de Infantería José Moreno Sevillano de "rojos" y cómplices de los huidos en la sierra. No consta que existiera ningún formalismo sumarial.

19 de julio de 1941. Detenidos por los franquistas fueron ejecutados en Paterna (Valencia) Hipólito Agudo Martínez, relojero de La Pobla de Vallbona; Camilo Coll Sanz, mecánico de Beniopa y Francisco Palomares Hernández, labrador de Castelló de la Ribera.

19 de julio de 1951. Es eliminado en un trolebús de Barcelona el guerrillero anarquista César Saborit, integrante del grupo dirigido por José Luis Facerías.

19 de julio de 1979. Las columnas guerrilleras del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) entran en Managua, con un amplio respaldo popular, consumando la derrota de Anastasio Somoza Debayle.



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