jueves, 19 de julio de 2018

Luis García Montero, nuevo director del Instituto Cervantes

El poeta sustituye a Juan Manuel Bonet y asegura que potenciará junto al castellano el resto de lenguas del Estado


Luis García Montero, en marzo de 2017. 

Sin duda lo afirma por propio convencimiento. Pero suena además a estrategia estatal y a directriz clarísima por parte del Gobierno. Demasiadas grietas ha abierto el enfrentamiento con Cataluña. Urge restañar heridas y la cultura, puede sanar. "Lo primero que haré será orientarme", comenta García Montero a EL PAÍS. Para ello tiene oportunidad la semana que viene. Su nombramiento se produce en los días previos a la celebración de la reunión anual de directores. Tendrá lugar entre Alicante y Orihuela, ciudad natal de Miguel Hernández, uno de los autores referencia de García Montero.

En el cónclave podrá departir con los 87 responsables de sedes repartidas en 44 países. "Quiero conocer sus carencias, sus virtudes y las estrategias a desarrollar. Tengo clara la riqueza y la gran cantidad de hablantes del castellano así como la calidad creativa que ha producido nuestra lengua a lo largo de los siglos, veré qué puedo aportar. Soy catedrático y por tanto consciente por los estudios académicos de lo que supone la enseñanza de la lengua. Pero también soy poeta y defiendo la importancia de la acción cultural". 

Esa ha sido la prioridad del director saliente. Bonet iba a presentar nuevos ejes de su acción cultural y de bibliotecas en la reunión de la semana que viene. Pero no acudirá, según le ha comentado a García Montero. Ambos son buenos amigos y harán una transición que será de gran ayuda al poeta. Su etapa ha sido corta. Bonet fue nombrado hace año y medio en sustitución de Víctor García de la Concha. Hasta el pasado martes, en el Cervantes pensaban que se salvaría de la quema.

Perfil creativo

El Instituto depende, sobre todo, de Asuntos Exteriores, pero Educación y Cultura cuentan en su gestión, casi a la misma altura. Quien comunica los cambios es Educación, pero el equilibrio de poder recae en los otros dos. Borrell les comunicó a los actuales responsables que siguieran trabajando. Su gestión en Exteriores se centraría en Europa y en contrarrestar la campaña internacional del procés en Cataluña. Pero el cambio en el Cervantes se ha impuesto por influencia de la vicepresidenta, Carmen Calvo.

Además de profesor de la Universidad de su ciudad natal y Premio Nacional de Poesía en 1995, también recibió el Loewe en 1994. No han sido sus únicos galardones. Obtuvo el Nacional de la Crítica en 2008 por La intimidad de la serpiente y en 2005 el García Lorca por toda su carrera. Forma parte de la corriente de la Poesía de la Experiencia y sus miembros lo reconocen como un destacado representante de la misma.

Su trayectoria literaria ha ido acompañada de un fuerte compromiso político. Fue candidato por Izquierda Unida a presidir la comunidad de Madrid en la últimas elecciones autonómicas de 2015, está casado con la novelista Almudena Grandes y tienen tres hijos. Su nombramiento en el Cervantes cae en un momento de transición. Superada la crisis de la institución, que corrió paralela a los recortes y a los años más negros de estrecheces, el Instituto tiene ante sí grandes retos para su crecimiento. Asia Oriental y el África subsahariana son regiones casi vírgenes en su expansión. Pero el futuro se juega ante todo en Estados Unidos y Brasil y en el estrechamiento de lazos con América Latina.

El Gobierno ha optado por un perfil creador, más que gestor. Con gran influencia en los círculos literarios en español a nivel global, ya que García Montero es un reconocido poeta en Latinoamérica. Precisamente la llamada Iberoamericanización del Cervantes será uno de los temas a tratar en Alicante. Fue impulsada por García de la Concha, consciente de estrechar lazos con otros países cuya lengua es, principalmente, el español.

Aparte del nombramiento, aun queda por ver la apuesta firme para el Cervantes por parte del Gobierno. La clave está en los presupuestos. Desde hace décadas, el español es el idioma de la Unión Europea que más crece a nivel internacional. Sin embargo, los 120 millones de euros de que dispone no acompañan las inmensas posibilidades de su gestión y ponen en evidencia la continua falta de apoyo de todos los gobiernos. En términos comparativos, el idioma con más futuro queda en una posición competitiva ridícula frente al Goethe alemán, con sus 300 millones de euros de presupuesto y no digamos frente al British Council, con más de 700. ¿Cambiará la tendencia esta vez?

Es una demanda constante por parte de los responsables. La institución es joven, apenas 28 años de historia, pero las oportunidades de expansión y liderazgo infinitas. Aunque es un papel que en América quieren jugar otros países también como México, Colombia, Perú o Argentina. La necesidad de estrategias comunes resulta primordial, así como el compromiso y la alianza con otros centros de poder lingüístico, como la Real Academia Española y la Asociación de Academias americanas, reunidas en Asale.

Fuente: El País

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