miércoles, 1 de agosto de 2018

Y ahora, van a por Nicaragua

Por Agencia Afni


(Imagen de honrados “comerciantes” defendiéndose de las revueltas y la opresión estatal. Eso decían con todo descaro en el pie de foto de un conocido periódico nacional, refiriéndose a estos mercenarios).

Después de un largo ciclo izquierdista en América Latina, desde finales de los noventa, las tornas por desgracia están cambiando en la región. Es bueno recordar el escenario justo anterior del que se partía. Décadas de crisis capitalistas sistémicas, hiperinflaciones, mantenidas y aumentadas por la incompetencia, intencionalidad o la temeridad de sus oligarquías. Con el sustento – aquí sí, en vez del sabotaje o la injerencia – de la Casa Blanca o Europa (ese actor silencioso, siempre cómplice del Tío Sam desde la sombra), entre otros. Tragedia que tocó fondo con la aplicación estricta de las recetas neoliberales del FMI, con hechos tan repudiables, y tan poco divulgados por Falsimedia, como el Caracazo (1). Dogmas que iban a misa, para que las poblaciones afectadas por ellos ardieran en el infierno. Problemas de calado, atajados con soluciones y cambios de sistema radicales (que iban a la raíz) que no son aquí punto de debate (si bien no es ningún secreto que los he defendido, y defiendo, aún a riesgo de equivocarme). Y que arrancaron con el primer triunfo de Hugo Chávez en las urnas, ¿Hasta hoy?

La América socialista y bolivariana resiste como puede el ataque a sus gobiernos y estructuras en cada una de sus naciones. Cuba, sigue sufriendo el bloqueo de Estados Unidos, pero se mantiene estable con el nuevo jefe de estado (decían que iba a desaparecer primero con el derrumbe de la URSS, luego con la retirada de Fidel, o su fallecimiento posterior, ahora con la marcha de Raúl..). Con Venezuela, las agresiones hacen más mella. Violencia callejera dirigida hacia las capas populares, afines al chavismo, con muertos y heridos, los meses anteriores a cualquier comicio electoral (2). Embargos comerciales, sanciones económicas, acaparamiento de artículos de primera necesidad por parte de los mismos sectores que promueven la violencia. En Brasil, la derecha corrupta logró la destitución de Dilma Rousseff y buscan el procesamiento de Lula (3). Y eso que hace años aquí nos le vendieron como el estandarte de lo que llamaron la izquierda vegetariana. En Argentina, Cristina Fernández tampoco está en el poder, y si bien su partido no es el propio de una izquierda clásica, sin duda se trataba de un aliado importante en la región. Y en Ecuador, sigue gobernado el partido de Rafael Correa, pero no su programa ni proyecto. Lenin Moreno, el actual presidente, es un caballo de Troya del Imperio que incluso ha dictado orden de prisión preventiva a Correa (4).

Y queda Nicaragua, país pequeño que se podría pensar que no interesaba a nadie, de cuya obra de un nuevo canal que conecte ambos océanos con capital chino, y que compitiera con el de Panamá no parece que vaya a prosperar. Estamos viviendo el mismo escenario de terror que la derecha ha perpetrado en Venezuela, a pesar que este minúsculo estado centroamericano se supone no debería incomodar a las élites. Solamente se supone. La prensa de aquí va regando con cuentagotas dispersos titulares hablando de disturbios y muertos, atribuidos a Daniel Ortega. Pero además cuentan con asalariados cómplices necesarios. Cuando el Mundial de Fútbol del 2014 la tapadera Amnistía Internacional, se aprovechaba de su prestigio injustamente ganado para atacar a Dilma y a Lula (5), y Fort Apache nos hacía creer que las protestas de las calles contra ellos eran de sus bases, sus votantes (6), y no verdaderamente de las clases acomodadas, personas blancas y de buena presencia, como se puede apreciar en cualquier reportaje donde aparezcan imágenes, como las que ilustro aquí abajo.


El guion de Nicaragua es análogo al venezolano, y mucho cuesta creer que a iguales hechos acaecidos en Caracas y Managua, resulte que – curiosamente – contengan diferentes causas, causantes y no busquen las mismas consecuencias. Los cómplices patrios para la ocasión, los mismos que el golpe de estado blando brasileiro. De nuevo Fort Apache, en un programa que fue duramente criticado en una carta que se hizo viral entre la militancia latinoamericana (7). O Lidia Falcón, que alude al feminismo y la traición de las esencias de la Revolución Sandinista para justificar las “protestas” (guerrilla contrainsurgente) de sus ciudades (8). Desconozco las entretelas de las políticas internas de allí, pero no es necesario ser ningún experto para hacer algunas aseveraciones.  No, señora Falcón. En el supuesto que estos últimos años los derechos de las mujeres hayan empeorado, en asuntos tales como el aborto, no explica, ni justifica, que jóvenes varones encapuchados lancen cócteles molotov y vayan armados con metralletas. No, señora Falcón. Ni una supuesta alianza de Ortega con una parte de la jerarquía de la Iglesia Católica - que mira que extraña a poquito que hayamos empapado desde críos en hemerotecas y libros de historia sobre el continente - en contra de la mayoría social, explica, o justifica, que paramilitares como el de la foto adjunta impongan su ley en los barrios. Paramilitares de los que tiene buen conocimiento el país. ¿Quién no ha oído hablar en el pasado de La Contra, financiada por la CIA? ¿No se les dan un aire?


Una acusación que además confrontan con la que hace justo a la inversa el presidente nicarangüense. La palabra de uno, contra la de la otra, si no se quiere ahondar en el tema. Falcón además alude a ese victimismo que tan bien seduce al lector progresista de Público o Eldiario. No, señora Falcón. No es verdad que lo que esta ocurriendo en Nicaragua (eso que usted achaca al Gobierno, y que es producido en verdad por la derecha opositora fascista, como antaño y siempre) se haga con total inmunidad porque lo que pasa allí aquí se silencia y no interesa a nadie. Si estuviera el conflicto silenciado, la alcaldesa de Barcelona no habría recibido a esta oposición golpista en el Consistorio (9). Si esto no interesara a nadie, la derecha española no se habría rasgado las vestiduras porque la concejala madrileña Romy Arce hiciera un acto contra los montajes mediáticos (10). Si en verdad este golpe se quisiera silenciar, no la invitarían a escribir una columna emitiendo Opinión, para que la gente se “informara”. Taparían la m... COMO LOS EMPORIOS MEDIÁTICOS HACEN CON YEMEN.

La Revolución siempre, palante, palante. Y a quien no le guste, que se joda y que se aguante.

6 Fort Apache - Mundial de ricos, protestas de pobres

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