sábado, 10 de noviembre de 2018

La movilidad en Madrid ni es sostenible, ni es pública ni es social

Las medidas sobre movilidad incluidas en el Plan Madrid Central del Ayuntamiento de Madrid dejan claro que son discriminatorias, permiten contaminar si tus vehículos son residentes, si aparcas en un parking de pago, o si pertenecen a compañías de car-sharing, pero no te permiten contaminar, si vas puntualmente a un hospital, a la universidad, a un juzgado, a una biblioteca o un museo, con lo que limita derechos fundamentales que solo pueden ser ejercidos gracias a la movilidad, para las personas que residen a cierta distancia de los servicios esenciales.


8 nov 2018

Este ayuntamiento cambia el “quien contamina paga” dirigido a productores por el “quien paga puede contaminar” dirigido a consumidores. Adicionalmente, un particular o empresa que tiene dinero para cambiar sus vehículos por ECO estará encantado, podrá circular cómodamente y aparcar, por el contrario quien no disponga de dinero para ello, sea particular o empresario, vera eliminado su derecho a la movilidad en vehículo de combustión sin nuevas alternativas de transporte colectivo.
Se asume que estas medidas discriminatorias como máximo pueden mejorar un 20% la contaminación total, siendo muy optimistas y centrándose en el dióxido de nitrógeno, ignorando el dióxido de carbono, el ozono, las partículas en suspensión pequeñas o grandes, el benzopireno, el plomo, el benceno, el monóxido de carbono, el arsénico, el cadmio, etc. Y como solución mágica proponen vehículos de movilidad personal para la última y la primera milla.
Se apuesta decididamente por paliar solo el problema de la contaminación, sin soluciones realmente efectivas, solo parciales y discriminatorias, incrementado otros problemas de movilidad, e impulsando negocios privados que distan mucho de ser sostenibles y eficaces. Estos sistemas son de franja, de franja de edad, de franja horaria, de franja de tiempo (solo cuando no llueve o hace frió), de franja de distancia… No son accesibles universalmente, compiten con el autobús y el trayecto a pie y no resuelven el problema del más de un millón de vehículos que entran o salen de la ciudad, fundamentalmente para ejercer derechos fundamentales, como trabajas, salud, educación, cultura y otros.
El Ayuntamiento de Madrid no apuesta por el transporte colectivo público, no incrementa rutas de autobuses o las distribuye y amplía, no los hace más limpios retirando modelos diesel, 691 autobuses de la flota, no acuerda con la Comunidad de Madrid incrementos de frecuencia en Metro, ni aumento del horario, al menos en fin de semana y festivos, ni acuerda con el ministerio de Fomento mejoras en intercambiadores nuevos aparcamientos gratuitos disuasorios fuera de la M-30, incremento y mejora de la Red de Cercanías de Madrid, ni incremento de frecuencias.
Es curioso que cuando se conocen acuerdos y reivindicaciones recientes de ayuntamientos periféricos con el Ministerio de Fomento para mejorar las frecuencias de trenes de Cercanías y las instalaciones, el Ayuntamiento de Madrid permanece inmutable sin impulsar acuerdos similares que son imprescindibles en la capital.
Es urgente que el transporte público en Madrid disponga de una financiación diferente a la actual, es necesaria una ley de financiación del transporte en la Comunidad de Madrid, donde tanto el gobierno central, el regional y los ayuntamientos realicen las aportaciones necesarias para evitar la situación que se avecina. Es necesario un plan ambicioso de mejora y priorización del transporte público, para que sea atractivo al ciudadano y no produzca el rechazo actual con la situación de los últimos meses con aglomeraciones, averías constantes y parches permanentes.
Finalmente si se quiere ser eficaz en la reducción de la contaminación y en mejorar la ciudad, hay que tomar medidas drásticas y justas. Se sebe restringir totalmente el trafico en zonas centrales fomentando andar Madrid, que curiosamente es la movilidad más sostenible y que no se impulsa, con medidas complementarias de urbanismo responsable y con medidas de fomento de transporte colectivo, publico, económico y limpio.
Los nuevos transportes urbanos, que curiosamente son personales y no autobuses urbanos, no garantizan el derecho básico complementario a una movilidad universal y accesible, no se regula la señalítica ni hay normas para su uso correcto, no se regula cuando no hay visibilidad, dado que tienen horario de 7 a 21 y varias horas nocturnas, no se regula el uso de los Vehículos de Movilidad Personal mal llamados Vehículos de Movilidad Urbana en estaciones, intercambiadores, transportes públicos, etc. No regula su acceso y almacenaje en centros de trabajo o edificios públicos (generando nuevos problemas laborales y sociales), además se entorpece y reduce la velocidad de los autobuses urbanos, verdaderos VMU.
CCOO se pregunta cómo se mueven los madrileños y madrileñas si hay menos autobuses y van más lentos, si hay menos metros y se cierran partes de líneas, si hay menos trenes de Cercanías y no son accesibles y sufren incidencias constantes.
Fuente: CCOO Madrid

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