domingo, 15 de enero de 2017

Los recortes del Ayuntamiento de (Ahora) Madrid. Todo un éxito

 
Por Antonio García Moreno,
militante de Convergencia de la Izquierda

¿¿Recortes??  Quien este leyendo esto, considerará que estando al día de la actualidad del consistorio, se ha debido perder algo. Nadie ha hablado de recortes en los últimos meses. Igual desde la misma investidura. Pero los ha habido. Y muchos. Y anunciados con orgullo por sus ediles. Empezaron hace un año, apropiándose de los recortes en los últimos meses de mandato pepero. Hablamos de aquella época que según aterrizaban se atribuían méritos ajenos y renunciaban a privilegios que no existían. Posteriormente los recortes ya han sido fruto de su (discutible) gestión, y los han enarbolado el concejal de economía, Carlos Sánchez Mato, así como la alcaldesa Manuela Carmena, o diversos dirigentes de Podemos en la capital, como el gran logro de la legislatura.

Supongo que seguiréis sin saber de qué se está hablando. Hablamos del gran empeño de reducir la deuda con los bancos de este Ayuntamiento. A pasos agigantados, siguiendo la política iniciada por Ana Botella. “¿Pero eso tiene que ser bueno, no? Qué pasa, que como es lo que hizo el PP ya es malo?” En absoluto. El problema está en que has adelantado deuda a costa de dejar de ofrecer un buen servicio público. Según ha denunciado la oposición en Cibeles (el PSOE, para más señas), el 60% de la inversión aprobada no ha sido ejecutada este curso pasado. Y mucha de esta inversión licitada y no implantada en el pasado - y en el futuro -  ha ido al pago de deuda. De la misma manera que no se han planteado la posibilidad remunicipalizar servicios, como el de la limpieza, para ahorrar pasta. Propuesta que - hacemos un breve alto en el camino - dentro de las grandes limitaciones que tiene la acción política, era deseada por la militancia de izquierdas madrileña. No como mero capricho, ni cabezonería, ni por “principios”, sino porque se consideraba la manera más eficiente de ofrecer este servicio en Madrid cuando las contratas y subcontratas han incumplido de continuo el pliego de obligaciones contraídas para la labor a la que ganaron el concurso.

Esta actitud contrasta con la postura tomada por Ahora Madrid - y por su núcleo central, Podemos - desde su reciente fundación, respecto a la auditoría, quita o impago de una parte de esa deuda que se consideraba “ilegítima”. Entrar en los motivos – a mi juicio en un primer momento justificados – de ese impago a los acreedores, generalmente la banca, haría demasiado extenso este artículo. Pero sí remarcar que esta candidatura se excedió en sus pretensiones en este punto (y otros, claro) en la precampaña. De apropiarse de esa reivindicación y señalar con el dedo a todos aquellos adversarios que no se pronunciaron, acusándolos de casta/sistema/régimen, se pasó a asumir la incapacidad del equipo de ediles de poder llevar a cabo absolutamente ninguna de estas pretensiones (y nadie les pidió explicaciones). Y de ahí, al punto que nos encontramos; el de apresurarse en el abono de una deuda de la que una buena parte no consideraban ético su pago ni en cantidad, ni en plazos. Abono realizado a costa de dejar de cubrir las necesidades de los madrileños. No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena.

Dejando de lado temas éticos sobre deudas y endeudamientos, o de márgenes de maniobra reales para ejecutar políticas, habrá quien diga que puede compensar apretarse el cinturón unos cuantos ejercicios fiscales para ir quitándose de encima una herencia en las cuentas que viene de la época de Alberto Ruíz Gallardón. Esta es la filosofía del Partido Popular y de las formaciones liberales clásicas. Y ese razonamiento no es erróneo de por sí, pero por lo indicado anteriormente no es lo que vendió a su electorado en las últimas municipales: la mejora en las dotaciones en sus barrios, priorizado respecto a tener contentos a los acreedores. Y cuando aplicas unas políticas en las que decías no creer (considerándote abocado a no poder hacer otra cosa) y encima lo vendes como un éxito en tu desempeño, lo que haces muestra es de una gran cara dura (política).

La indignación por este gran fracaso, objetivo de la legislatura, no sólo la tienen, o mejor dicho, la deberían tener, los ciudadanos. También ha molestado, y de qué manera, a los que estando trabajando dentro de Izquierda Unida durante décadas, y por fin con opciones reales y no “cocinadas” de gobernar la capital (en coalición con el PSOE), justo a un año de las municipales, se les privó de tal posibilidad a costa de estos recién llegados, que han dado buenas muestras de oportunismo y soberbia, pero no de eficiencia. Está ya tan detallado esto en otras entradas anteriores (“La expulsión de los concejales de IUCM de Coslada”, “Año y medio de la desfederación de Izquierda Unida de Madrid”) que no podemos estar constantemente incidiendo en ello. Ahora Madrid, compendio de podemitas, activistas y antiguos miembros de IU, todos ellos cegados por la posibilidad de alcanzar poder, se apropiaron del descontento generalizado y de sus posibles “soluciones”, a la vez que perpetraron una batalla interna en el seno de la izquierda con el único fin de hacer daño a sus antiguos compañeros. Y de aquellos polvos estos lodos.

 Pero no todo va a ser lamentarse. La situación actual para la regeneración de una izquierda en Madrid y el resto del país, rigurosa y seria, no es nada buena, pero no íbamos a quedarnos cruzados de brazos. El 28 de noviembre del pasado 2016 Cincuenta y un cargos públicos y ex militantes de IUCM hicieron un llamamiento a la recomposición de la izquierda tras la liquidación del proyecto de IU, en el denominado Manifiesto ‘50. No se ha tratado de una reflexión en alto teórica, ni de un brindis al sol. Sino del arranque de un proceso programático e ideológico de la izquierda con vistas a las municipales del 2019, donde colaboraremos con muchas organizaciones y asociaciones de la sociedad civil con las que compartimos objetivos y sensibilidades. Tras este largo, complejo e intenso proceso, mostraremos a la luz una propuesta material, realista y honesta, que responda a las necesidades de la ciudadanía en aquellos municipios donde nos sea posible. Ya adelantamos que no será todo lo que la gente quiera oír. Para eso ya tienen a los populismos y sus plataformas ciudadanas que tantas “alegrías” les han dado.

Solos no podremos. Contamos con ustedes.

 

 

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