viernes, 16 de marzo de 2018

Manifestación por las pensiones: todas somos necesarias, pero unas más que otras

Por Antonio García Moreno. Militante de Convergencia de la Izquierda y la plataforma La Izquierda Hoy a título personal

Todas las organizaciones. Todas las personas. A pesar de que se ha intentado por todos los medios que la convocatoria de la mani de mañana fuera unitaria, al final por la mañana estaremos las organizaciones (partidos, sindicatos, plataformas.. todo aquel es invitado) y por la tarde, será una manifestación blanca (“sin símbolos ni logos que las respalden”, para no disuadir a aquellos que renieguen de las organizaciones que con gusto enarbolan sus banderas) en torno a una coordinadora estatal de pensionistas.

Como modesto militante/activista de vocación tardía he cometido muchos de los mismos errores que cometen los demás, tengan carnet de un sitio o sean simplemente de la ciudadanía de a pie. Actuando siempre desde la buena voluntad, todo hay que decirlo. Durante el 15M, se insistió mucho en no significarse políticamente ninguno de los que participaban en sus multitudinarias manifestaciones. Y yo, obediente y leal con un movimiento en el que creía, así obré. Al igual que millones de españoles. Los intenciones de unir por una causa común al votante de izquierdas y al de derechas, a los apolíticos con los más radicales, era un objetivo bonito y sano. Ha pasado el tiempo, el tabú a hablar mal de ellos ya ha expirado, y como han pasado varios años se puede evaluar con perspectiva lo que han conseguido, y  a dónde han llegado. Dejando de lado sus intenciones revolucionarias tras pretenciosas - con las que ya nos hemos metido tanto en el pasado – si nos ponemos en mente metas más modestas hay que decir que no han conseguido NADA. Nada tangible. La “ilusión”, la “concienciación de la sociedad” y otros conceptos etéreos es poco menos que HUMO, y cuando salimos a la calle lo hicimos en búsqueda de concreciones materiales que nos hicieran la vida más feliz. La ley electoral sigue siendo la que era, los mecanismos de democracia directa (por cierto, a mi juicio discutibles) no se han implantado más, ni mucho ni poco, y sigue gobernado el partido que no llegaba al verano (..). Los desahucios no se pararon, ni cambió la legislación al respecto, la deuda se ha seguido pagando (también en los ayuntamientos del cambio, pero no entro que me disperso) y los recortes en sanidad, educación o pensiones no se han revertido.

Pero además todo tiene una explicación fácil de comprender. El 15M, de manera directa o indirecta según fue creciendo optó por el partir de cero. Los líderes del movimiento llegan a la conclusión de que nada del pasado servía y por tanto todo el trabajo parlamentario del PCE e Izquierda Unida, la documentación en tantas décadas generada, el conocimiento de los cuadros y dirigentes sobre las materias sobre las que se pretendía legislar era desdeñado. Los más prudentes o sensatos no lo repudiaban, pero como debían generar un plan de trabajo donde cualquiera era bienvenido con independencia de su procedencia, y como para sus adentros pensaban que todas las generaciones anteriores metidas en sus antiguos colectivos debían ser poco menos que unos patanes que no habían conseguido resultados, pues ya se arremangaban ellos para recuperar todo el tiempo perdido. Y su método de trabajo era un asamblearismo de reuniones interminables, en círculos, podemitas o ciudadanistas, que hace mucho ya se vió que ha sido ineficaz. El poso que nos dejan entre los no partícipes es que son como la yenca, un pasito para adelante, dos para atrás. No han dado pruebas de que no sea así.

No me extiendo en ello para volver al tema de las pensiones. CC.OO. - al igual que otros sindicatos, o los partidos antes mencionados, y seguramente organizaciones que omito por ignorancia y no por desprecio y que también habrán aportado su granito de arena – de siempre se han pegado una buena currada para tener estudiado y analizado el sistema público de pensiones. Y lo mínimo inteligente que debería hacer la coordinadora “apolítica” es empaparse todo lo posible de esa documentación, sus ideas fundamentales y argumentarios. A raíz de ahí, si consideran modificarlo desde su punto de vista con mejoras, o rebatirlo, si a esa conclusión han llegado, adelante. Y eso sí, por favor. Si por lo que sea comparten más o menos el contenido de esas publicaciones, y que son de acceso público, no se apropien de ello. Mis compañeros no buscan las medallas, pero tampoco que nadie se aproveche de su esfuerzo. Rojos, pero no gilipollas. Los sindicatos actuales tienen sus pros y sus contras y son perfectamente criticables. Al elector del PP no le voy a pedir, por lo menos hoy, que cambie su intención de voto. En su pecado lleva la penitencia. Pero los sindicatos que tenemos son los que son. Son los que nos defienden de mejor o peor manera y no se les debe dejar de lado. Porque además me deberá reconocer que aunque no deje de votar a la derecha, en este tema estará más cerca de los sindicatos que del Gobierno. Si no el 17M se quedaría en casa. Y que si sigue como trabajador en activo, el peor comité de empresa cuando tenga problemas hará más que su agrupación local del Partido Popular.

Corolario:, si tienen la oportunidad, pues vayan a las dos (¿de verdad es lo que pienso? Aunque tenga mis reticencias, la causa merece comulgar con alguna rueda de molino), y hagan mucho ruido. Y si sólo pueden ir a una, les esperamos por la mañana sábado, a las 11 horas en la Puerta del Sol.

Para qué nos vamos a engañar.

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