domingo, 18 de noviembre de 2018

LA CIUDAD DE CARTÓN PIEDRA ES EL MODELO!!!



Plataforma La Izquierda Hoy

Comenta un compañero (Antonio Ortiz) que le piden que habla de Madrid Central y de la Operación Chamartín y dice que se niega. Se niega porque dice que es el discurso de la derecha. ¿Por qué es el discurso de la derecha? Porque no son dos operaciones aisladas, son dos operaciones que responden al modelo del “no-modelo”, política que da vía rápida al oportunismo y la especulación. Un no-modelo que nos trae de cabeza con el problema tan grave que sufrimos todos los días con la movilidad, no sólo los/as habitantes de la ciudad. Un no- modelo que, como Madrid Centro o la Operación Chamartín fueron ya inventados por el neoliberalismo más salvaje, es decir, el del PP. Un no-modelo que debiera estar integrado en un modelo de territorio más amplio, integrando al menos a la Comunidad Autónoma, y que permite ahora al PP intentar intervenir como si no lo conociera.

Por mucho buenismo que se le ponga, Chamartín es la operación más especulativa que ha sufrido (sí, sufrido) la ciudad.  Han puesto patas arriba el Centro de la ciudad. Desde la operación Canalejas hasta la Gran Vía, una ciudad dentro de la ciudad, como si se tratara de un decorado o una realidad de cartón piedra. Tan cartón piedra que otra operación importante como Campamento y la entrada de la Carretera de Extremadura ha quedado abandonada con un semáforo infernal.

Mientras tanto, no queremos ver el futuro que se acerca, un futuro que no es solamente que una organización política o dos se denominen de centro, de centro derecha o que adoren la figura de tal o cual personaje demócrata liberal. No, el problema está en qué políticas se llevan a cabo y las consecuencias, en ocasiones irreversibles.

¿Cómo van a dar solución a la nueva ordenanza de movilidad? Parece que está comenzando a surtir efecto que el transporte privado no es la solución. Resulta evidente que están apareciendo otras formas de transporte privado, más tolerables, solamente desde una perspectiva: no son contaminantes. Sin embargo, comienzan los agravios sin poner ningún remedio. Mientras unos/as vecinos/as pagan religiosamente por poder aparcar en determinadas zonas de la ciudad, compañías privadas sitúan en los espacios para peatones, sin ton ni son sus vehículos de alquiler que desconocemos cómo han llegado hasta aquí, si están regulados y si es así, cómo es que nos topamos con uno de ellos en cada esquina. Es el caos.

En definitiva, la ética ciudadana, su demanda de un transporte público de calidad no se ajusta a la oferta. Las horas punta se están convirtiendo en un calvario y los distribuidores son en ocasiones ratoneras, probablemente con un nivel de saturación por encima de lo que la legislación marca. No queremos pensar qué puede ocurrir en estaciones donde confluyen más de un medio de transporte si ocurre algún problema grave.

La ciudad de cartón piedra que aspiran a mostrarnos, tiene tras de sí barrios donde es muy probable se albergará el low cost del turismo y la precariedad que ello supone. Si no se resuelve de manera ordenada y planificada, la ciudad de cartón piedra también ocultará la tragedia de llegar a los centros de trabajo de esos/as empleados/as que de punta en blanco asistirán a esos hoteles inasequibles y a esas ciudades del negocio. Será peor que ahora.

Ofrezcan soluciones que nos hagan creer que están trabajando en ello. Al menos así, entenderemos que el caos responde a algo.

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